Los bebés no necesitan que los hagan dormir

Siempre se ha dicho mucho al respecto del sueño de los bebés desde el momento del nacimiento, tanto en lo referente al lugar de descanso ya sea la cuna o la cama paterna, la forma en la que hay que arroparlo o por el contrario no hacerlo, la posición en la que hay que ponerlo y el tipo de respuesta que hay que darle al llanto del niño cuando no puede dormirse, pero lo cierto es que un nuevo estudio ha revelado información al respecto del sueño infantil. Al parece los últimos hallazgos sobre el sueño en el período fetal de los bebés demuestran que durante sus primeros años de vida los pequeños no necesitan de ningún tipo de estímulos para dormirse, algo que ha descubierto el doctor Eduard Estivill, especialista en sueño que investigó los casos de fetos de 7 y 8 meses que son capaces de alternar períodos de sueño y de vigilia sin necesidad de que los adultos intervengan por lo que no es difícil pensar que si son perfectamente capaces de mantener esa rutina dentro del vientre materno pueden hacerlo también durante sus primeros meses de vida, por lo tanto puede mantenerse despierto al comer y luego dormirse solo sin la necesidad de que ser hamacado ni dormir en brazos de sus padres.
El especialista ha desarrollado un libro con el título “¡A dormir!” que busca enseñar a los padres la manera de no alterar esta conducta natural en el infante que domina desde el vientre de la madre, ya que solamente necesita estar entre 25 y 30 minutos despierto entre intervalos de sueño que pueden alcanzar las tres horas de duración. El experto recomienda que los adultos consigan este material para estudiarlo e incorporarlo ya que deben saber todo lo necesario sobre el sueño de sus hijos: “es un hábito que se enseña y que para poder enseñar algo, antes tenemos que estar muy seguros de cómo se hace”. El especialista indica que muchos de los problemas infantiles relacionados al sueño pueden deberse a malas rutinas y malos hábitos que son presentados por los propios padres y adoptados por los bebés, este estrés por lo tanto genera el conocido insomnio infantil, los ronquidos o las apneas nocturnas, ademas de los terrores a la noche y todo tipo de complicaciones en el descanso que afectan en líneas generales el desarrollo saludable de los niños. (Fuente: pequelia)

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