La pequeña joya maltesa de Mdina

Hace más de 400 años que ya no es la capital de Malta pero la ciudad amurallada de Mdina conserva todo el encanto de una ciudadela donde parece no pasar el tiempo. Fundada por los fenicios en el 700 aC en uno de los puntos más altos de la isla y alejada del mar fue un enclave estratégico muy fuerte, militarmente hablando. En ella aún habitan unas 300 personas y sus edificios son principalmente palacios y casas señoriales privados de la aristocracia de Malta.



Pero si por algo llama la atención Mdina es por estar completamente amurallada. El acceso a la ciudad se hace a través de un puente de piedra que finaliza en una puerta custodiada por dos leones que sostienen el escudo maltés. Una bienvenida que no decepcionará al viajero.


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