¿Cómo ayudará la realidad virtual a las personas mayores?




En una frase atribuida al filósofo español Miguel de Unamuno, se afirmaba que un hombre nunca es demasiado viejo para recomenzar su vida y que debemos procurar que “lo fue no le impida ser lo que es o lo que será”. Palabras inspiradoras para afrontar una etapa vital a la que todos llegaremos y sobre la que existen más temores que esperanzas. La vejez es la gran olvidada de la cultura occidental: se la retrasa, se la niega o se la oculta, pero rara vez se le presta la atención debida. Una actitud paradójica si se tiene en cuenta que un estudio del Parlamento Europeo pronostica que en 2050 habrá el doble de población en la UE en edad de jubilación que menores de 15 años. Negar la ancianidad es, en última instancia, negarnos a nosotros mismos.

Sonya Kim, fundadora de One Caring Team, sabe bien cuáles son las dificultades a las que los ancianos se enfrentan a diario, puesto que la avalan los más de 40.000 pacientes a los que ha atendido en sus años de experiencia. En muchos de estos casos, el mayor problema de los ancianos atendidos era el aislamiento. Diversos estudios han demostrado que la soledad lleva asociados trastornos de ansiedad y depresión, incluso en personas que no han sufrido estos problemas durante su juventud y madurez; un cuadro clínico que puede conducir incluso a una muerte prematura.

Esta realidad fue la que llevó a la doctora Kim a plantearse el reto de conseguir comunicarse con estos ancianos para conocer sus inquietudes y temores, rompiendo así la barrera de la incomunicación. Y la solución que encontró fue aplicar técnicas de realidad virtual en el tratamiento. Los resultados fueron mucho más eficaces de lo esperado. Lejos de amilanarse ante un mundo desconocido para ellos, el de las nuevas tecnologías, los paciente se mostraron animados y mejoraron sus condiciones más rápidamente que con otras terapias. La realidad virtual, además de proporcionar nuevas posibilidades de comunicación al terapeuta, también le ayuda a recabar datos acerca del estado físico de su paciente. “A través de nuestro programa -afirma Sonya Kim- podemos obtener información importante acerca de sus rutinas como, por ejemplo, saber cuántos vasos de agua han bebido ese día para asegurarnos de que mantienen el nivel adecuado de hidratación. De esta forma podemos ofrecerles recomendaciones que deben seguir para mantenerse saludables”.

Kim está segura de que las nuevas tecnologías jugarán un papel esencial en el cuidado y tratamiento de la vejez en los próximos años: “nuestras experiencias nos demuestran que los ancianos se muestran felices por descubrir un mundo nuevo que les permite descansar de la realidad que les rodea”. Y, lo más importante, evita que la soledad vuelva a sumirles en una espera depresiva.

Texto: José L. Álvarez Cedena

(Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=GkSS77nhcIs)

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